Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

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Por el contrario, la maldad parece reinar en todos los órdenes de la existencia.


¿Qué es el bien?, porque lo que es bueno para uno puede ser malo para otro. ¿Es acaso el bien algo relativo a las circunstancias o el bien es absoluto?


No sé hasta qué grado os habréis preguntado: ¿por qué existe el mal? O más bien, ¿qué es el mal? ¿Por qué de las personas brota? ¿Son malos los animales? ¿Es el ser humano el único ser malo? Y un cúmulo de preguntas de semejante o igual índole, que no sé a vosotros pero a mí me han atormentado y hubiera dado la mitad de mi vida por alcanzar su respuesta. Como sabréis, la filosofía se plantea muchas preguntas, pero se obtienen pocas respuestas. Allá vamos.


En primer lugar, el mal en cierto modo no existe, según por ejemplo los Escolásticos el mal es la ausencia de bien. No es que la persona tal o cual sea mala, sino que no es buena. En cierta manera esto es cierto, pero por otra parte no deja de ser una tontería supina o una mera observación. La filosofía oriental nos da algunas claves al respecto en todo lo relativo al Ying y el Yang. El bien y el mal. Uno no puede existir sin lo otro.

Así hemos llegado a una valiosa conclusión que no se ve a primera vista. Para que exista el bien tiene que existir el mal, ya que si no dejaríamos de tener conciencia sobre el último y la mayor parte de la experiencia surge de la comparación entre dos modelos que se oponen. Por lo tanto para que existan héroes tienen que existir en modo alguno villanos. Hasta aquí queda claro.


Por otra parte sabemos que el “concepto” de maldad en el animal no existe. Verbigracia: que un zorro se coma a un conejo puede ser un acto malo para las crías del conejo que tendrán más difícil su supervivencia, por el contrario para las crías del zorro será un acto bueno y desinteresado porque gracias a la muerte del conejo ellas sobrevivirán. Por lo tanto en el reino animal los actos no son ni buenos ni malos, simplemente son relativos.


¿Cuál es la diferencia para afirmar que un acto humano es malo y no relativo? Para este caso concreto hay que diferenciar lo que nos separa de los animales. En primer lugar nuestra “inteligencia” que nos lleva a realizar acciones con un grado de complejidad mayor, y en segundo lugar -y más importante- nuestra conciencia de “seres mortales”. Sabemos que vamos a morir aunque no nos lo creamos en exceso.


Los animales por su parte no saben que van a morir. Tienen una concepción de sí mismos en este sentido inmortal. Un animal cree que es eterno. Sin embargo un hombre es consciente de sus limitaciones y de modo alguno saber que no vivirá por siempre le hace ser malo, pícaro y aprovecharse de la vida, la tierra y los demás. (En cierto modo y sin generalizar).


Nietzsche por su parte lo vio claro con el eterno retorno. En su doctrina este gran filósofo del siglo XIX propone como una especie de complemento ético así como una renovación al Imperativo Categórico de Kant la idea por otra parte Oriental de que nuestros actos son eternos, es decir, de que nuestra vida se va a volver a repetir aunque no tengamos consciencia de ellos de igual modo que los animales no saben que son mortales.


Para ejemplificar de modo sencillo. ¿Robarías un banco sabiendo que en la vida próxima estarías obligado a repetirlo con todo lo que ello supone? Para ser sinceros yo creo que no. Por lo tanto está claro que el mal como oposición a la ética es meramente algo humano. El resto de acciones no son buenas ni malas porque lo que las produce no tienen tanto grado de decisión como nosotros lo tenemos. Para que se ejecute el mal es necesario encontrarse en libertad, con todo lo que ello supone.


Platón dice que el Bien es la idea suprema y que el mal es la ignorancia.


San Agustín pasó gran parte de su vida cuestionándose sobre la existencia del mal, hasta que leyó a Platón y a San Pablo y se pudo convencer que el mal no existe, que no es en sí, no tiene Ser, que el mal es ausencia de bien.


Aristóteles considera una acción buena aquella que conduce al logro del bien del hombre o a su fin, por lo tanto, toda acción que se oponga a ello será mala.


Para Aristóteles, la bondad es un atributo trascendental del Ser.


Sócrates identificaba a la bondad con la virtud moral y a ésta con el saber. La virtud es inherente al hombre que es virtuoso por naturaleza y los valores éticos son constantes, por lo tanto el mal es el resultado de la falta de conocimiento.


Con respecto a la existencia del mal, Santo Tomás de Aquino nos dice que al crear este Universo, Dios no deseó los males que contiene, porque no puede crear lo que se opone a su bondad infinita.


Nos sigue diciendo que el mal no fue creado, el mal es una privación de lo que en si mismo como Ser, es bueno; y el mal, como tal, no es querido tampoco por el hombre, porque el objeto de la voluntad humana es necesariamente el bien. El pecador no quiere el mal, lo que quiere es el placer sensible de un acto, que se supone malo, pero su fin no es hacer el mal. No hay voluntad alguna que quiera el mal como tal.


Agrega que Dios creó un Universo cuyo orden exigía la capacidad de defecto y corrupción por parte de algunos seres.


Nos propone que la justicia exige que el mal moral sea castigado y postula que el castigo existe no por si mismo sino para que el orden de la justicia sea preservado.


La libertad es un bien para Santo Tomás porque hace que el hombre se parezca más a Dios. Él no quiso el pecado, pero lo permitió en razón de un bien mayor, que el hombre sea libre y pudiera amarlo y servirlo por propia elección. No quiso el mal físico por si mismo sino en provecho de la perfección del Universo.


Krishnamurti nos dice que el Bien es el orden total y el Mal es el desorden. El orden, en relación a la conducta en el aquí y ahora, es virtud; y el desorden es no virtud, destructivo, dañino, impuro.


Krishnamurti nos dice que uno puede sentir en el fondo de si mismo que la bondad absoluta existe, o sea el orden verdadero, libre de prejuicios. No se trata de aceptar un patrón o modelo externo sobre lo que es ordenado y bueno, porque todo patrón externo produce conflicto con el sí mismo y el conflicto es origen del desorden.


Sostiene que somos el mundo y el mundo es lo que somos, que la conciencia del mundo es nuestra conciencia y si comprendemos esto habrá compasión verdadera por todo y por todos, y que esta compasión es la libertad.


Está convencido que la sociedad es el desorden organizado; y que la negación de la continuidad de la violencia y del rencor, es el Bien. La sociedad soy yo y si yo no cambio la sociedad no puede cambiar.


Para él el Bien es absoluto y el mal no existe. En el momento que afirmamos la existencia del mal absoluto esa misma afirmación es la negación del Bien. La bondad implica renuncia total del yo; y salirse del egocentrismo es alcanzar el orden completo, la libertad, y la bondad.


Orden para Krishnamurti, significa conducta en libertad y la libertad es amor y no placer.

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Te conjuro, espíritu del Mal, para que no te acerques a este blog, ni a su autor, ni a su familia; y que te alejes de esta medalla de San Benito bajo cuya protección y amparo ha sido colocada; en el nombre de Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene. Asimismo, que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del Adversario, todo el poder del Diablo, todos los ataques e ilusiones de Satanás, a fin de que todos los que la usaren gocen de la salud de alma y cuerpo. Amén. Así sea.