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Unos hechos acaecidos en el siglo XVI marcan un retazo de la Historia de 
 provincia de Huesca. Este escenario natural del

que fue testigo de acontecimientos vividos por las gentes del lugar, reflejados en el archivo provincial de Zaragoza.

Para entenderlos, hay que sumergirse en otra época y adentrarse en la brujería y la Inquisición.

Entre los vecinos se ha cernido desde tiempos inmemoriables la leyenda de brujas en Pozán y, la de una vieja curandera, inmortalizada al ser condenada a muerte. Parece ser que esta mujer llamada Dominica la Coja, conocía los secretos de muchos remedios para aliviar dolencias: reumas, lombrices, asma, sarna, cuartanas, corrimientos de vientre... Recogía de caminos y montes plantas y flores para preparar a quien se lo solicitara.

Fue acusada de bruja y de ser causante de todas las desgracias del pueblo, de hacer brebajes y cocimientos de veneno de sapos, culebras, lagartos, caracoles... de volar en faxuelos de sarmientos..., de pactar con el diablo, llevar a otras brujas a las Eras de Tolosa después de untarse las axilas...

Se le hizo un juicio civil y, tras torturarla y confesar numerosos delitos, el proceso pasó a manos de la Inquisición, a la Aljafería de Zaragoza. Por el juicio, una procesión de testigos, la acusaron bajo juramento de los más siniestros cargos, como la de matar a niños o a las caballerías; y también de los más pintorescos, como agriar el vino de las bodegas o tomar al diablo como señor y tener en su cuerpo sus huellas.

Tras un doloroso proceso, vieja y casi moribunda, fue ajusticiada en la horca por bruja en el año 1.535.

Estos hechos, que sucedieron hace más de cuatro siglos, están magníficamente reflejados en el libro


La autora, Carmen Espada Giner, describe la fatídica vida de esta mujer y de forma amena, combina la narración novelada con fuentes históricas, respetando las transcripción íntegra del juicio contra Dominica Ferrer, apodada Dominica la Coja.
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